
El tema de la culpa es un tema muy extenso debatido, trataré de dar la mirada alternativa a el tema de la Culpa con el fin de abrir un campo de acción y visión de opciones mas amplias en los temas de responsabilidad, consciencia, moral y ética.
La Visión del presente Blog es la de informar al público y de dar orientación sobre temas relacionados con la salud y el bienestar. Misión dar temas de ínteres e información para que la persona pueda adquirir mas control, conocimientos y sabiduria sobre su propia salud y bienestar físico, psíquico y espiritual.

En síntesis, hasta hace unos doscientos años, como es fama, la gente se casaba para establecer vínculos sociales o políticos, para asegurarse la supervivencia económica, para medrar a través de una alianza en la que los individuos psicológicos eran lo de menos y la red lo de más, mientras el amor y los afectos sexuales había que buscarlos por ahí afuera, sin mayor desdoro para la institución. Luego vino la cosa de que el personal se casaba porque quería y porque se quería, introduciendo en la institución una cosa rarísima como la pasión por el cónyuge y los hijos, que no se sabe qué pinta en un organismo público.
Lo curioso es que el nuevo y disparatado sistema no triunfó enseguida, sino que más bien se quedó en pretensiones novelísticas, pero cuando lo hizo resulta que allí mismo se mató. Estamos hablando de los años 50 del pasado siglo XX. Triunfar y morir, la vida tal cual.
La victoria del amor matrimonial y de la libre elección de acoplado se debió principalmente (aparte del deseo de innovar en estos asuntos, consustancial a la especie) a que las instituciones de bienestar otorgaron la protección que antes se obtenía en la familia o en el clan, caso de la Seguridad Social, y a que las presiones parentales y vecinales se diluyeron en la megaciudad contemporánea (todo ello algo discutible, la verdad). Y su derrota se debió a que el modelo imaginario y originario contemplaba al varón como aprovisionador y prevalente, lo cual dejó de suceder en cuanto la mujer se incorporó al mundo del trabajo, del consumo y de los créditos bancarios (todo esto en esquemático).
A partir de ahí, la crisis y la emergencia del consejero matrimonial, figura que insiste en la famosa tríada de "amor, respeto y negociación" ( Betty Carter y Joan Peters) para aguantar lo inaguantable. Porque lo inaguantable, diga lo que diga Coontz, es el cóctel de amor e institución, que sólo puede resolverse en favor de la institución si se quiere que el matrimonio funcione. La soledad de dos en compañía, como decía el tarado, sólo se arregla mediante la interiorización de que la pareja lo es porque está haciendo viable una sociedad limitada (con objetivos amplios, no sólo materiales). Lo último es querer a los socios y lo primero, efectivamente, el respeto y la negociación. O sea, los respectivos intereses.
¿Se acaba queriendo a un socio? Respuesta: como a la propia vida." Además el sacramento del matrimonio como tal fue un estrategia de la Iglesia en sus inicios (Siglo I d.c. aprox.) para impedir que los hombres huyeran del trabajo duro, la presión y la explotación que se ejercía en los latifundios y feudos pues estos hombres dejaban a sus mujeres para evitar ser explotados. La Doctrina de Jesús es mas simple y universal, no habla de sacramentos, los sacramentos son de la Iglesia, no de Jesús de Nazareth, si es que este último existió.


Algunas personas no hemos hecho la relación o asociación de la Ley de la Atracción expresada en el libro y documental "The Secret" con la ciencia del Feng Shui o arte de la sanación y adecuación de los espacios y ambientes, propongo aquí mostrar su estrecha relación (imagen tomada de la web www.bluemountainfengshui.com de el libro de nuestro maestro el Dr. Shantung Hsu, PhD.)
me refiero a aquella sensación corporal que nos hace "mover" o mocionar: e-moción) o sentida en el alma o cuerpo tiene una proyección en nuestro mundo físico y experiencial que sin ella no tendria contenido.