Vemos con disimulo como el éxito toca la puerta del vecino, del colega, del amigo, del desconocido. Y nos cuesta reconocer la envidia, el deseo reprimido, el orgullo propio y pasamos desenfocando la mirada, distrayéndonos en otro objeto o buscado una ocupación; pero la envidia esta allí, fisiológicamente estamos hechos para ser y sentirnos iguales pero la sociocultura dominante nos ha puesto una serie de directrices en la cuales podamos ver diferencia entre el "yo" y el "otro" y esa diferencia es motivo de perenne conflicto y nos perturba pudiendo llegar hasta la cólera, el odio o el resentimiento, emociones de las más tóxicas y contaminates que existen tanto para la mente como para el cuerpo, contaminación endógena, con nuestra propia química.
Y es que estamos esperando, esperando que "alguien" (el otro, la sociedad, el gobierno) nos ayude, nos apoye, nos autorice, nos diga que sí podemos, pero a veces, cuando conseguimos que el "otro" nos ayude, apoye, nos autorice y nos diga que sí podemos su voz se pierde como un eco que rebota en la pared y se devuelve hacia el otro. Y es que al yo no se le ha implantado ese código, ese discurso interno, esa programación, ese permiso, esa cualidad o actitud.La actitud o cualidad, si no fue implantada o programada a temprana edad difícilmente la obtendremos almenos quenos auto observemos y reconoscamos en nosotros mismo nuestra carencia de autoridad propia, autovalorización, autopermición y afirmación y luego nos reeduquemos . Es función paterna, de un padre real o simbólico el de "autorizar" y de "mostrar" el Mundo al niño.
Los seres humanos estamos hechos de hábitos, programas que con una serie de códigos llamados "valores" se autoafirman y reciclan en el transcurso de la vida. Cambiar no solo es cuestión de diagnosis y observación, autoconocimiento, también es tarea de reimplantar, de reprogramar, autoapoyarse, autoafirmarse, reeducarse uno mismo.
Cada individuo posee a un pequeño niño que espera la aprovación del adulto que el mismo és, es aquí donde el dialogo interno debe servir nos para conectar, conversar y guiar a nuestro niño para así ayudarle a sí mismo en todo proyecto, objetivo o camino a dar sus primeros y sucesivos
pasos.
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